HIC SUNT DRACONES

Cuando los cartógrafos del renacimiento reflejaban en sus mapas una zona jamás pisada por el hombre, por tanto, seguramente peligrosa, dibujaban una criatura mitológica. Y escribían debajo HIC SUNT DRACONES; aquí hay dragones.

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Si Bilbo Bolsón hubiese leído esta inscripción antes de partir, se lo hubiese pensado dos veces.

O era peligroso, o a alguien no le interesaba que se pasara cerca de alguna zona. Algo ocultaría.  Pero la cuestión es, ¿existen, existieron o existieran los dragones? La figura del dragón como ser mitológico se repite en todas las culturas a lo largo del mundo, siendo una imagen arquetípica del mal, la avaricia o los elementos.

El origen

Esto podría dar a entender que, o existían criaturas lo suficientemente grandes y temibles como para inspirar estas historias, o cuando se descubría un animal lo suficientemente feo, la imaginación empezaba a volar.

La primera cultura que define los dragones es la antigua china: “Sus cuernos son como los de un ciervo, su cabeza como la de un camello, sus ojos los de un demonio, su cuello como el de una serpiente, su abdomen como una almeja, sus escamas las de una carpa, las garras de un águila, las suelas de un tigre, las orejas de una vaca.” Vamos un sindiós como una catedral gótica grande, grande. Resumámoslo en que se asemejan a una serpiente grande con patas.

Las culturas indoeuropeas (de oriente medio hacia occidente), heredaron un dragón alado, que volaba, y cuyo número de extremidades variaba según la región; 2 si sólo tenía alas, 4 si las alas eran una especie de evolución de las extremidades anteriores (como en los murciélagos y los pterodáctilos) o 6 si además de alas se sustentaban en cuatro patas.

Aunque los de 2 alas y 2 patas se llaman guivernos y no dragones, pero… ¡bah! Aceptamos pulpo como animal de compañía.

Los bestiarios medievales están repletos de ejemplos de todos estos monstruos que formaban parte del imaginario colectivo.

Página de un Bestiario Medieval

¿De qué animal podría haber evolucionado un dragón?

Los animales conocidos que más se asemejan a estas criaturas mitológicas serían los grandes dinosaurios, los lagartos y las serpientes, pudiendo ser evoluciones de éstos o un primo lejano con antecesor.

Podríamos concluir por ahora, que los dragones parecen se más a lagartos o a grandes saurios que a serpientes (por las extremidades). En principio, los dinosaurios no podrían ser factibles antecesores, ya que entre sus características está que sus patas están (o estaban) debajo de su cuerpo, y las representaciones de los dragones que nos llegan, principalmente, tienen las patas a los lados del cuerpo, como los lagartos. Había algunas especies de lagartos prehistóricos grandes (de la familia de los saurios), cuyo restos, de haber sido encontrados, pudieron inspirar estas leyendas. También lagartos actuales, como el dragón de Komodo o el varano, pudieron inspirar este terror como para alimentar, a partir de su recuerdo, el mito del dragón.

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Si encontramos un dragón, ¿cómo lo clasificaríamos filogenéticamente?

Pero, ¿y las alas? Muchas especies desarrollan extremidades muy parecidas sin ser parientes cercanos. Tal es el caso de los murciélagos, las aves y los pterodáctilos, cuyas extremidades anteriores evolucionaron a alas, irguiéndose (o colgándose en el caso de los murciélagos) con las patas posteriores. Un lagarto o un dinosaurio podría haber sufrido una evolución similar.

Sólo existen animales de 6 extremidades entre los insectos, y algunos vertebrados excepcionalmente como consecuencia de alguna enfermedad (como unas ranas estadounidenses que contraen un parásito) o un mal embarazo. Así que lo más probable es que los dragones, si existen, sean guivernos, seres con dos alas y dos patas.

Las alas correosas de un pterosaurio son el mejor mecanismo para hacer volar a un lagarto gigante.

Otra opción casi viable es que los dragones no tengan alas para volar, sino que planeen, mediante un mecanismo que une sus extremidades por una membrana, como son las ardillas o los dragones voladores, unos pequeños lagartos, muy graciosos ellos, que flotan entre árbol y árbol. Aunque esta anatomía es difícil de encontrar en especies de gran tamaño.

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Anatomía del Dragón Volador

Volando voy

Ya hemos decidido la anatomía de nuestro plausible dragón. Ahora, vamos a ver si cumple las características guays de ser un dragón. Ya sabéis. Escupir fuego, volar, comer señores con armadura…

Los expertos en biomecánica y paleontología (porque yo no soy nadie para inventarme datos, para eso están los biólogos),  dicen que probablemente los dragones estén más allá del límite impuesto por cualquier anatomía, a no ser que estén hechos de fibra de carbono y titanio. Los seres tendrían el tamaño de un avión comercial y el peso de varias toneladas, lo que dificultaría su vuelo al estar más allá de los límites de masa que permite la gravedad. (Ooooooh) Pero tranquilos, aunque no puedan despegar, aún con las alas de las extremidades anteriores podrían planear saltando desde lugres altos como hacen otros animales, y similar un vuelo.

En llamas

No se conocen animales que escupan fuego. Aún. Al menos yo, no. Pero si existen animales malvados que han desarrollado ciertas armas químicas parecidas.

El escarabajo bombardero, escupe benzoquinonas a chorro, atacando a sus enemigos a distancia. Cuando está nervioso, la segrega a una cavidad de su abdomen, la calienta a altas temperaturas y la escupe, produciendo una explosión química que reduce al contrincante debido a su corrosión, de la que se protege con su exoesqueleto. Con ese nombre tan molón, no se podía esperar menos.

También sabemos que las serpientes muerden y su veneno hace arder la zona de la picadura. Pero las cobras, por ejemplo, son capaces de escupir el veneno bastante lejos.

¿Se podría escupir fuego? Un fuego tiene 3 ingredientes: combustible (lo que se quema), comburente (normalmente el oxígeno del aire para que pueda haber fuego) y energía (calor o una chispa). Este es el triángulo de fuego.

FUEGO
Ingredientes para hacer un fuego rico rico, y con fundamento.

El problema es juntar estos tres ingredientes en un ente biológico, y que no muera en el intento.

El combustible más probable sería un almacén de metano proveniente de la digestión. Es decir, lo que a nosotros nos sale por donde la espalda pierde su casto nombre, a los dragones por les saldría por la boca. Otro combustible posible sería la acetona, ya que el hígado la produce con dietas pobres en carbohidratos (y no imagino a un dragón comiendo un plato de pasta carbonara). Cualquiera de las dos opciones daría lugar a un ser con una alitosis tremenda. Y eso sí que da miedo.

El comburente claramente sería el aire procedente de la respiración. Nos falta una fuente de energía. La chispa que enciende el fuego. Y conocemos un animal con mucha chispa, la anguila eléctrica. No sería un mecanismo extraño que otros animales desarrollaran células capaces de emitir dar una descarga eléctrica.

Y aquí viene el gran problema: cómo resiste la garganta y la boca de este supuesto animal el paso del fuego. Si estuviera cubierta de escamas, que son placas óseas, podría aguantar las altas temperaturas sin derretirse, pero deberían de ser lo suficientemente anchas y aislantes para no afectar la carne y los órganos del cráneo. Um. Difícil. Pero los faquires escupen fuego sin morir en el intento. Quizás un dragón pueda escupir fuego, pero en ráfagas muy cortas y espaciadas.

La vida se abre paso

La conclusión. Los dragones. ¿De que especie provendrían? De algún saurópodo, probablemente. ¿Volarían? Casi. ¿Escupirían fuego? Quizá. ¿Podrían existir los dragones? Como poder, poder podrían. Aunque no hay pruebas. En un futuro puede que alguna especie evolucione hacia esta forma.

Pero si no existen, habría que crearlos.

Habrá que pedirle al Dr. Henry Wu, el genetista de Jurassic Park, que piense en animales para mezclar y crear un dragón de la era moderna.

Yo, para ser feliz, quiero un dragón.

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Adán Correa Álvarez

Fan del gato de Schrödinger. Quiero una nariz superlativa. En esta casa se siguen las reglas de la termo. Dinámica. A veces me hacen falta subtítulos. Complejo. Graduado en Ciencias Químicas porque me gustaba la Investigación. Ahora Investigo cómo encontrar trabajo con las Ciencias Químicas. Mientras tanto, divulgo.

2 comentarios sobre “HIC SUNT DRACONES

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