-Submarino: ¿Me Recibes? -Avión: ¡Alto y Claro!

Por sorprendente que parezca, y con la tecnología que tenemos hoy en día, algo “tan sencillo” como llamar desde un submarino a un avión sin cables, no es posible. Al menos, hasta ahora.

Para afrontar dicho problema, el MIT ha desarrollado una nueva técnica que promete darle solución.

Pero, ¿dónde está el problema para que un avión no pueda comunicarse con un submarino? Pues simplemente es cuestión de que no es lo mismo comunicarse a través de agua que por aire.

A día de hoy cualquier sistema de comunicación moderno se comunica a través de ondas (atrás quedaron las palomas mensajeras), donde las distintas frecuencias que se emiten son interpretadas por un detector que nos transmite la información. Éste es el principio básico en que se basan comunicaciones como la telefonía móvil, la televisión o el Wi-Fi.

Como todos sabemos (¿no?), una onda es una curva en movimiento a lo largo de un espacio, como sucede cuando tiramos una piedra al agua y observamos cómo se forman ondas repetidamente (es decir, a una frecuencia) en la superficie sobre la que se expanden.

Y no sólo es esa la onda que se produce, pues el sonido de la piedra impactando con el agua no es más que más ondas expandiéndose hasta nuestros oídos pero en esta ocasión a través del aire. Pues bien, ahí está el problema, si quisiésemos comunicarnos con alguien situado fuera, necesitaríamos un sistema capaz de poder establecer comunicación tanto por aire como por agua.

Éste reto es tan complicado que hoy en día los aviones militares sólo pueden comunicarse con los submarinos a muy pocos metros de profundidad usando ondas de muy baja frecuencia (las que más metros consiguen atravesar el agua), o subiendo éste último a la superficie para exponer su antena (si estás en plena guerra, mala idea).

Como alternativa, el MIT ha desarrollado un sistema de medición basado en sistemas de comunicación de ondas de agua (SONAR) y de aire (RADAR). Básicamente el SONAR (SOund Navigation And Ranging) es al agua lo que el RADAR (RAdio Detection And Ranging) es al aire, donde la principal diferencia es el medio en el que se propagan las ondas. Para conseguir que dichos sistemas de comunicación funcionen al unísono, primero un emisor sumergido envía señales tipo SONAR a la superficie, causando pequeñas vibraciones en ella una vez las ondas la alcanzan. Acto seguido mediante un sistema RADAR de alta sensibilidad envía señales que rebotan sobre la superficie y las mide de nuevo, por lo que interpreta los cambios en la superficie que ha producido el SONAR.

Éste ingenioso sistema ha permitido por primera vez la comunicación sin cables desde debajo del agua hasta el aire, y ha sido probado en piscinas con agua en movimiento con excelentes resultados. Además de su uso para comunicaciones aéreas-subacuáticas sin cables, sus aplicaciones permitirían extenderse a casos como la detección de barcos hundidos buscando su señal SONAR o como el monitoreo de especies acuáticas a lo largo de sus exploraciones oceánicas. Éste tipo de inventos son un ejemplo claro del éxito y potencial de las investigaciones científicas destinadas a la mejora y simplificación de nuestro día a día, abriendo cada vez más puertas al desarrollo de nuevos y mejores avances en ciencia y tecnología.

 

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